El sueño del avispón

Bajo un título que toma prestado del surrealismo, tomado de la banda sonora, una instalación inmersiva. Una gran proyección se desplega en las paredes pintadas en negro. Podemos adivinar las secciones arquitectónicas, las estructuras metálicas. La cámara explora este lugar sumido en la oscuridad e iluminado por fuentes eléctricas, todo un barrio en construcción, en la fase donde se levantan las paredes de hormigón, donde los edificios parecen huecos, donde caminamos en una pre-ruina. La proyección, en dos paredes en ángulo recto, creada con los reflejos de la pintura de los halos de colores. Ligeramente solapado, alrededor de 70 cm de ancho y a la altura del busto se proyecta otro video. Las manos están manipulando un rompecabezas chino de madera. La primera banda sonora se difunde a intervalos irregulares y entre silencios, rugidos de la ciudad y motores. La segunda banda sonora consiste en voces égrainant palabras, un juego de adivinanzas, cuyo significado general se convierte en el absurdo. Esta instalación confronta las dimensiones de lo global y del pentagrama, en el intento de aproximación, con las estructuras sensibles, macroscópicas de la arquitectura y el lenguaje.

Dimensiones variables/2 proyecciones, pintura negra, sonido difuso en altavoces y auriculares. Un trabajo realizado en colaboración con Joanne Samson, con la participación de Céline Marshall, Edouard Lawal, y Nicolas Trossat. Exposición "superestructuras" organizada por Julien Pelloux, el 6B, 2014.